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Polémica por chorizos de caballo: repudian la faena clandestina pero admiten que está «culturalmente aceptado»

En medio de crecientes debates sobre el consumo de carne de caballo en la región de Corrientes, Sonia Sosa, directora del Instituto de Derecho Animal del Colegio de Abogados, aportó claridad y profundidad sobre la situación legal y ética de esta práctica en Argentina.

«El consumo de carne de caballo no está prohibido en nuestro país, aunque está regulado bajo estrictas normas que aseguran el bienestar animal», explicó Sonia Sosa. Según la directora, las leyes argentinas no solo permiten el consumo de ciertos animales, incluidos los caballos, sino que también imponen un marco legal riguroso para garantizar un trato humano desde el transporte hasta la faena.

La controversia surgió después de que activistas locales denunciaran malas prácticas en el manejo de los equinos destinados al consumo humano. Estos reclamos han despertado una renovada atención sobre las condiciones en las que estos animales son transportados y procesados.

Sosa enfatizó la importancia de cumplir con la legislación vigente para proteger tanto la salud pública como los derechos de los animales. «Existe una legislación específica, como la que regula el SENASA, que insiste en el bienestar animal en todo momento. Cuando se violan estas normas, no solo se compromete la ética del trato animal, sino también la salud de los consumidores», aseveró.

A nivel cultural, el consumo de carne de caballo es un tema complejo y muchas veces tabú. Sosa agregó que, aunque culturalmente aceptado, el tratamiento ético de los animales en las últimas horas de su vida y durante su transporte al matadero raramente es discutido abiertamente.

«Debemos reconocer a los animales como seres sintientes que experimentan estrés y miedo. Nuestra legislación y nuestras prácticas deben reflejar ese reconocimiento», afirmó Sosa. La directora hizo un llamado a la sociedad para considerar estos aspectos y optar por prácticas más humanas y responsables.

La directora también hizo hincapié en la necesidad de vigilancia y denuncia contra las faenas clandestinas, que no solo incumplen con las normativas de bienestar animal, sino que también representan un riesgo serio para la salud pública.

«Si nosotros respetamos y cuidamos a los animales como seres sintientes, eventualmente deberíamos reconsiderar nuestra relación con cualquier tipo de alimento de origen animal», concluyó Sosa, alentando una reflexión más profunda sobre nuestras elecciones alimentarias y su impacto en los animales y la sociedad.

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