Noticiero 9

Lago Titicaca: se seca el techo del mundo

Se trata del lago navegable más alto del planeta. Está a 3800 metros sobre el nivel del mar y está en el punto máximo de una sequía que comenzó hace una década. Ya llegó el mínimo histórico.

Conocido mundialmente y un destino turístico fundamental para los dos países que comparten su jurisdicción: Perú y Bolivia. Se estima que tres millones de personas subsisten gracias al lago. “Lo que ocurre en el Titicaca es un ejemplo de lo que sucede en todo el mundo: cambio climático, calentamiento global y cada vez más contaminación”, comenta Xavier Lazzaro, investigador y director del Observatorio Permanente del Lago Titicaca.

Como consecuencia de la sequía no solo cambia el paisaje si no también los hábitos. En la comunidad Quehuaya, viven 60 familias. Allí gran parte se dedican a la ganadería y a la pesca. Para alimentar a los animales necesitan totora (planta acuática) verde, algo que es cada vez más difícil de conseguir. En consecuencia, comenzaron a incendiar las islas de totora seca esperanzados de que broten nuevas plantas para alimentar al ganado. El paisaje varía entre el amarillo característico de las plantas secas y el negro de las plantas carbonizadas.

“La gente se va a las ciudades”, cuenta Oscar Limachi, guía turístico y pescador de Quehuaya. Si vivir en el campo siempre fue duro, ahora las condiciones lo hacen casi imposible. “Se habla de migrantes climáticos”, agrega el profesor Lazzaro.

Embarcaciones encalladas en la tierra, una moto de agua entre pajonales, toboganes que terminan en la tierra. Parecería que alguien le sacó el tapón al lago Titicaca pero lo que ocurrió es que debería haber llovido durante el fenómeno de la Niña y no ocurrió. Con el incipiente Niño las perspectivas no son buenas: se augura escasez de agua. A esto se suma dos factores más: la baja en los afluentes y la evaporación del agua por el aumento de temperatura.

EX ISLA

Para llegar a la isla de Cojata, Google Maps marca un camino rodeado de agua pero si uno levanta la vista, el agua ya no está. “Ahora tenemos lago de un sólo lado de la isla”, comenta apesadumbrada Virginia Apaza Flores, nacida y criada en la isla. “La situación es preocupante, nosotros no tenemos agua potable, dependemos de la lluvia. Ya no tenemos nada”, agrega mientras observa su bote que utilizaba para pescar, encallado sobre la tierra.

Isla Cojata, Titicaca.
(Foto: Jason Mayne / TN)
Isla Cojata, Titicaca. (Foto: Jason Mayne / TN)

CONTAMINACIÓN

El Titicaca recibe los efluentes cloacales de la ciudad de El Alto, la ciudad que se formó alrededor de La Paz y donde ya viven un millón de personas. “Llegan sin el tratamiento adecuado y es muy grave”, advierte Xavier Lazzaro. Como consecuencia de esto, ya no es posible bañarse en el lago, hay olor hediondo y hasta se observa el cambio de color en la totora: las raices son negras.

Isla Cojata, Titicaca.
(Foto: Jason Mayne / TN)
Isla Cojata, Titicaca. (Foto: Jason Mayne / TN)

Fuente: TN

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